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6 pensamientos en “Fotografía 5

  1. Carmen Fernández Casal 3º ESO IES Número 5

    “Queridos hermanos,hermanas y madre:
    La vida en la ciudad es muy distinta a la del pueblo, pero ya estoy acostumbrada. No debéis preocuparos por mí, aquí como un poco más que en casa y la cama no es tan fría, aunque las noches son tristes sin Marisa y Elvira en las camas de al lado. Mi compañera de habitación, Blanca, también trabaja en la fábrica. Lleva aquí casi un año y me ayuda mucho. El sábado por la noche ,cuando acabemos el turno, vamos a ir a una fiesta con más chicas del trabajo, va a ser en una casa por el centro, en un edificio viejo que me gusta mucho, con terrazas, igual que el de la tía Pilar. No me dan mucho dinero, pero os servirá para comprar algo de pan y alguna manta. Os echo mucho de menos. Me dijeron que la guerra va a acabar pronto, que van a matar a Franco, seguro que papá vuelve pronto a casa.

    Vuestra hermana y hija que os quiere,
    Carmen.”

    Releí la carta con lágrimas en los ojos, esa familia no podía sufrir más. Saber que su hija estaba bien les daría esperanza y yo no necesitaba el dinero tanto como ellos. La próxima vez yo escribiría la carta. Carmen seguiría viva para ellos y para mí por unos meses, como si no hubiera ido nunca a esa fiesta.

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  2. Mario Suárez-Valdés Revuelta 3ºD IES Nº5

    Corría el año 1936. Mi amigo y yo estábamos jugando a la pelota como de costumbre, justo enfrente de casa, ya que, al estar en época de guerra, nuestros padres no nos permitían alejarnos mucho. Nuestras madres estaban vigilándonos desde la ventana, todo estaba tranquilo, demasiado….De pronto dos bombas del bando enemigo cayeron en la parte alta del edificio, arrasándolo por completo. Pepe y yo, con la esperanza de encontrar a nuestras madres con vida, entramos apresurados en el ruinoso edificio ardiente. Nos era difícil, pero nos hicimos paso entre las llamas hasta encontrar a nuestras madres muertas en el frío suelo. Entre tanto, una tercera bomba cayó, tu abuelo y yo intentamos salir, pero tu abuelo quedó allí atrapado. Nada pude hacer por él, se convirtió en cenizas y polvo, al igual que nuestras madres y el propio edificio.

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  3. Daniel García Fernández 3ºESOD IES Nº5 Avilés

    Ya hacía dos semanas que no había ocurrido ningún incidente y las personas del pueblo ya estaban tranquilas hasta que, justamente ayer, mientras estaba trabajando en mi oficina, escuché el gran estruendo que producía un avión. En ese momento estaba tan asombrado que me quedé quieto. A los diez segundos escuché un gran sonido muy cerca de mí que me dejó sordo de un oído y, seguidamente, otro gran sonido. Cuando me di cuenta sabía que habían bombardeado el edificio y yo tenía dos profundos cortes, uno en el brazo y otro en el abdomen. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue, con dos paños que tenía, atármelos al brazo con fuerza y tapar y presionar la herida del abdomen y salir lo antes posible.

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  4. Nerea Granda González 3ºA-E.S.O. IES Nº5

    Era por la noche, sabíamos que estábamos en guerra, pero no creíamos que fuera a llegar tan pronto.Yo dormía en casa de mi abuela, mi abuelo había marchado hacía meses a la guerra y aún no había regresado. De repente empezaron a sonar las alarmas, algo importante estaba sucediendo. Mi abuela se puso muy nerviosa, yo me temía lo peor. Entonces sucedió, lo inevitable se acercaba. Fue cuando lo oí, el pitido de esa bomba que se aproximaba. Fuimos al refugio corriendo, pero de nada sirvió. El impacto fue muy fuerte, el techo se cayó y fue ahí cuando sentí que la guerra había terminado, al menos para mí.

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  5. Clara Menéndez de la Corte IES Número 5

    Tenía miedo, mucho miedo. Hacía ya tiempo que había explosiones por aquella zona. Yo pasaba todos los días al lado de aquel edificio, parecía deshabitado, aunque servía de refugio para los más heridos. Caminaba habitualmente por esa calle hasta llegar a su final, donde estaba la estación, girando el cruce. Por aquel entonces yo sólo era una niña de cinco años que, aunque era demasiado pequeña para darme cuenta de algunas realidades, sabía perfectamente que estábamos viviendo una guerra y que alguien nos intentaba hacer daño.

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  6. Irene Garrido Álvarez, 3ºB, IES 5

    Aún recuerdo a esa niña pequeña que vivía en el edificio de enfrente. Vivía con sus padres y siempre la veía en la ventana cuando salía a la calle. Siempre estaba feliz, hasta que una noche empezaron los bombardeos. La mayoría de los vecinos conseguimos llegar a los refugios, pero ella y su familia nunca llegaron. Al salir nos encontramos con que varios edificios estaban destruidos, pero lo único que podía ver era su edificio bombardeado, con ellos dentro. Me destrozó ver como una niña pequeña moría por culpa de esa absurda guerra. Cada vez que salía de mi casa recordaba como sonreía y no podía entender como una guerra podía causar tanto daño.

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