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7 pensamientos en “Fotografía 7

  1. Pablo Fernández García 3ºB IES Nº5 de Avilés

    Eran las cinco de la mañana. Yo estaba con mi madre dentro de la zapatería donde llevaba trabajando toda mi vida, junto con mi padre. Él ahora no estaba, el ejército le había ordenado ir al frente de combate. De repente, una explosión cerca, demasiado cerca. Ya estaban aquí, teníamos las horas contadas, era cuestión de tiempo que nos encontraran.

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  2. Rocío Díaz Granda 3ºB IES Nº5 de Avilés

    Mi padre había bajado a comprar lotería a la tienda que había debajo de nuestra casa. De repente, me asomé y vi a dos hombres con trajes muy elegantes corriendo horrorizados. Oí a mi padre avisando a voces a mi madre y a mis hermanas de que huyéramos hacia los refugios antiaéreos. Cogí a mis hermanos y corrimos tan rápido como nos daban las piernas. En ese momento se oyó un horrible estruendo que derribó la fachada de mi edificio. Pasaba por las calles y lo único que encontraba eran escombros… Sólo esperaba que todo lo que estaba pasando acabara para siempre.

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  3. Sandra Castaño Fonseca

    Tragedia en la capital.
    El pasado lunes en Oviedo ha tenido lugar la explosión de una bomba en el interior de la estación de tren. Han muerto trece trabajadores de la estación, y varios pasajeros del tren que iba a efectuar su salida a las cinco de la tarde han resultado heridos. Muchas fachadas de edificios cercanos han sido dañadas y los vecinos han afirmado estar asustados ante el aviso de otra bomba.

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  4. Sara Fernández Garrido, 4º C, IES Isla de la Deva

    Sabía que volvería a pasar, tres veces en una semana, otra bomba y todo echado a perder, los pedazos del edificio caían y solo había una manera de salir de ahí, correr. Me alejaba todo lo rápido posible y cuando miraba atrás veía los restos de la fachada por el suelo, la cantidad de humo era horrible, todos sabíamos que si esto seguía así, muchos terminaríamos cayendo.

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  5. Alejandro

    —————————

    El inicio de una guerra…

    Comenzó con todo tipo de armas: caían bombas, ametralladoras surgían, los soldados atacaban a la gente que huía aterrorizada para salvar sus vidas. Entre ruidos, gritos, lloros y un sinfín de disparos, del cielo surgieron aviones cargados con terribles bombas que amenazaban con destruir la ciudad. De repente, las bombas empezaron a explotar contra el suelo y conra los edificios. La gente intentaba refugiarse, pero muchas personas no pudieron hacer nada para salvar sus vidas. Después de unos días, los supervivientes recorrían las calles tranquilos,pero con tristeza en sus rostros.

    Alejandro Zumeta. 1º ESO B IES Río Nora

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  6. Julen

    Sonaban las campanas de las doce, pero no era un domingo más. Mi padre lo presentía y por eso no me dejaba salir. Miré por la ventana, cerré los ojos, los abrí y todo se volvió negro. Salí a la calle como si no hubiese peligro alguno, la mirada fria de la gente pedía auxilio mientras unos poco afortunados corrían para salvar sus vidas. ¿Por qué? ¿Por qué nosotros?
    Caminabamos en fila, a paso ligero pegados a la pared para evitar males mayores, pero cuando das algo por muerto es cuando resurge. Dos nuevos proyectiles hacían pedazos nuestros sueños de salir de aquel infierno con vida.
    Cada minuto un edificio se venía a bajo y mi esperanza también. Llegamos al final de la carretera y teníamos que cruzar el puente si queríamos evitar salir de allí en cajas de madera. El problema era el maltrecho y viejo puente: no resistiría nuestro peso junto así que intentamos cruzar de uno en uno. El primero fue un hombre teñido de rojo. Nadie pensaba que consiguiese pasar, pero afortunadamente así fue. Uno a uno cruzamos hacía la salvación sin olvidar todo lo que dejábamos atrás.

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  7. Isabel Fernández 3º C IES Río Nora

    Dormíamos cuando, de repente, a lo lejos se oyeron unos ruidos tremendos. estábamos aterrorizados, sabíamos que algo malo se acercaba una vez más. Intentamos huir, pero ya era tarde; el bombardeo había alcanzado nuestra casa. Cogí a mi hermano pequeño; mi madre venía detrás, lloraba desconsoladamente porque mi abuela estaba herida, pero no podíamos mirar atrás si queríamos salvarnos.
    Nos escondimos en el sótano; hacía mucho frío. Mi hermano temblaba, me quité la chaqueta y le arropé con ella.
    Poco a poco el bombardeo se fue alejando y salimos corriendo por la calle en busca de un lugar donde ponernos a salvo. No sabíamos cuándo volverían a destruir más vidas.

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